El antibiótico, ¿Beneficioso o perjudicial?

En 1928 un científico inglés llamado Alexander Fleming, descubre en forma casual la penicilina.
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A pesar de la trascendencia del hallazgo, recién a fines de la década del treinta, durante la segunda guerra mundial, se comienza a utilizar en forma masiva, en los soldados que sufrían heridas comprobándose que en las mismas no se desarrollaban infecciones, que hasta el momento había sido la principal causa de muerte en los que regresaban del campo de batalla.
Ya en ese momento, Fleming advirtió sobre los peligros potenciales del uso indiscriminado de antibióticos, y de la posibilidad de que el uso en dosis y tiempo menores a los óptimos, generaran bacterias resistentes a la penicilina. Apenas pocas décadas después del descubrimiento de Fleming, la situación se ha tornado crítica.

Muchas de las bacterias capaces de generar enfermedades se han vuelto resistentes a uno o más antibióticos, y las posibilidades terapéuticas frente a algunas infecciones han disminuido. La causa principal de este fenómeno es el mal uso de los antibióticos que incluye el uso en exceso, en defecto o de modo inapropiado.

La difusión a la comunidad de estos conceptos, es una parte fundamental de la lucha para que nuestro tiempo no se convierta realmente en lo que se ha dado en llamar "La era postantibiótica".

Es de trascendental importancia para la salud de todos que continuemos contando con la utilidad de estas drogas que se encuentran entre las que más vidas han salvado en la historia de la humanidad.
 
¿Qué tenemos que tener en cuenta como pacientes, para contribuir a cuidar estos medicamentos tan valiosos?

 No automedicarse. El antibiótico no es el remedio mágico para todo, sólo es útil para tratar enfermedades bacterianas. No debe emplearse en las enfermedades virales, como el resfrío y la gripe. Respetar el tratamiento indicado por el médico, cumpliendo estrictamente la dosis, el intervalo entre las dosis y la duración del tratamiento. No interrumpir el tratamiento aunque los síntomas (fiebre, dolor, etc) hayan desaparecido. No darle el antibiótico a otra persona aunque presente síntomas similares. Muchas infecciones dan síntomas semejantes y no se deben tratar con el mismo antibiótico.

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